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Misión Estoy Vivo   


 

Estaremos en peregrinaje de amor y de esperanza : En las iglesias,
los hospitales, las escuelas, las familias, las comunidades religiosas.   ¡Bienvenida!

Hoy yo te llamo

Testigo de Jesucristo para un mundo nuevo.

     Hoy, yo te llamo a ti, seas quien fuere, cualquiera sea tu edad o tu forma de vida. Oh! tú que quieres aproximarte a mi, mírame bien! Sobre estos dos trozos de madera, cruzados entre el cielo y la tierra, yo, el Dios hombre, muero en la carne por el gran amor que siento por ti.

     Ningún otro motivo hubiese podido incitarme a llegar hasta allí. Si yo hubiese preferido mi vida a la tuya, jamas hubiese consentido dejarme torturar así. Quieres saber porque llegué hasta allí? Fue para mostrarte mi rostro, decirte quien soy realmente, darte la prueba de que no soy una cuerda, un tirante.

     Yo soy un pobre, un pequeño y no un poderoso que quiere dominarlo todo. El amor es toda mi potencia. Mira bien mis brazos en cruz; ellos te invitan a recibirme con los brazos abiertos. No tengas miedo, estoy completamente desarmado. Nada tengo que pueda herirte. )Crees acaso que deseo vengarme o que desciendo de la cruz para aplastarte o para forzarte a amarme? Jamás osaría utilizar todo mi poder para dominarte. Yo he venido para servirte, para amarte y para lograr tu felicidad. Todo mi poder reside en el amor y mi amor no puede forzarte a amarme. Mi amor respeta totalmente tu libertad.

     Tu puedes hacer de mí lo que te plazca. Pero yo, yo no puedo hacer de ti más que amarte. Hoy yo te llamo  Tu puedes golpearme, escupirme, humillarme tantas veces como lo quieras. Jamas eso hará que deje de amarte. No me pidas que te ame menos o de otro modo. Está en mi naturaleza el amar así, locamente, pues yo te amo no con amor humano sino con amor divino y eterno.

     Dime hasta cuando vas a dudar de mi amor y resistirte a mi ternura. Yo deseo tu felicidad. Pero tu, que ganas haciéndome sufrir? No sabes que es tu deseo de poder lo que traspasa mis manos, tu orgullo el que corona mi cabeza con espinas, tu apetito de gozo desordenado el que surca mi cuerpo de la cabeza a los pies, tu amor propio lo que atraviesa mi corazón, tu voluntad propia la que traspasa mis pies, tu sed de independencia la que me ata a la cruz, tu alma desesperada la que me da terriblemente sed.

     Que más deseas que haga por ti? Mi pobreza ha ido hasta el extremo. Te he entregado todo mi cuerpo, toda mi sangre. He conocido el abandono de mi padre. Que espéras, entonces, para dejarte amar y salvar por mí? Si hubiese sido necesario, yo habría consentido mil y una veces, recomenzar este suplicio por ti, nada más que por ti. Si deseas, a toda costa, un fundamento para creer, puedo revelarte el mejor de todos ... mi resurrección.

     Este acontecimiento es la garantía de que mi amor ha sido más fuerte que el mal, el sufrimiento y la muerte. Y, si dudas todavía de que he resucitado, puedo brindarte no ya una prueba, sino algo mejor aún "el testimonio de mis apóstoles y discípulos que han visto la tumba vacía".

     Es un testimonio bien superior a aquel de los soldados romanos que dicen haberse dormido mientras los discípulos robaron mi cuerpo.

     Tranquilísence, mi resurrección no esta fundada en tales testigos dormidos. Ella reposa sobre la fe de los discípulos bien despiertos que me han visto aparecer, comer y beber con ellos, prefiriendo mantenerse en la obediencia antes que renegar de su testimonio.

     En efecto, nada les impidió durante toda su vida, proclamar a la faz del mundo que yo he resucitado realmente y que vendré un día, en la gloria, para juzgar a los vivos y a los muertos. Oh tu que me escuchas, cualquiera sea la vida que has llevado hasta aquí, yo estoy listo para recibirte tal como eres. No tengas miedo, hoy, yo te llamo. Acércate a mí, deseo reanudar nuestra amistad.

« Yo soy la resurrección y la vida. »